Un diamante redondo, de entre 0,30 y 3 quilates, adorna el solitario Icône. Seleccionada según los criterios más estrictos (de D a E para el color y de IF a VVS para la claridad), la piedra ofrece un brillo intenso. Combina en armonía con los diamantes que la rodean, formando un halo resplandeciente en la mano. Este juego de luces se ve realzado por las piedras preciosas que también están engastadas en el anillo de platino.